Hacia la Universidad Emprendedora

Monday, February 1, 2021, by María Fernanda Andrés

Actualmente, la sociedad exige a las universidades mayor involucramiento en el proceso de desarrollo económico y social del territorio. Esto ha dado lugar a una nueva consideración de la institución, aquella que combine e integre las actividades tradicionales con la contribución al desarrollo económico y social. Esta nueva consideración de sus funciones como emprendedora requiere un rediseño de su estrategia global, a fin de que le permita afrontar los retos que le impone su nuevo rol en la sociedad. La promoción y difusión de la cultura emprendedora dentro de sí misma y en todos sus niveles (docencia, investigación y extensión), se muestra como pieza clave para promover la contribución económica y social de una manera realmente eficaz.

Para ello, habrá que tener  en cuenta una serie de actividades específicas (que involucren habilidades y actitudes) que permitan a las personas afrontar creativamente el entorno cambiante. Se trata, en definitiva, de un conjunto de actitudes y valores que hacen de los emprendedores protagonistas de su futuro, en una sociedad del conocimiento orientada a un progreso sostenible y cohesionado. En su doble función, social y económica, la educación y la formación requieren un papel fundamental a la hora de garantizar que todas las personas adquieran las competencias necesarias para adaptarse con flexibilidad a estos cambios.

El desafío de la política pública actual no es solo desarrollar las capacidades emprendedoras de las personas que asisten a las universidades para graduarse y obtener un título, sino que en un sentido amplio del concepto, las “Universidades Emprendedoras” son agentes clave para el desarrollo socioeconómico de sus territorios.

Para innovar, las pymes y los emprendedores deben poseer una gama de capacidades internas que se puedan desarrollar desde la universidad para impulsar la productividad. Los desajustes de habilidades son una razón fundamental de inactividad entre los jóvenes que enfrentan dificultades en la transición de la escuela al trabajo (OCDE, 2013). Para muchas pymes y emprendedores, el principal problema es tener acceso a las capacidades que puedan acelerar su comprensión de cómo superar problemas, errores y fracasos, reduciendo costos, creando nuevas oportunidades y promoviendo el crecimiento.

Existe una profunda riqueza en cómo cada institución satisface las necesidades de su territorio y la idiosincrasia de su población. Las raíces culturales, tecnológicas o académicas están impulsando ecosistemas emprendedores en los que las universidades se convierten en actores centrales, y este espacio se ve claramente en actividades vinculadas a municipios, cámaras empresariales, cooperativas o espacios de desarrollo local.

La universidad emprendedora es aquella que se capacita en competencias personales para desempeñarse en un mundo cada vez más dinámico, facilitando además metodologías ágiles para planificar, fallar y aprender lo más rápido posible. Podría definirse como el punto de encuentro para acumular capital social y redes de apoyo, buscando emparejar oportunidades, compartiendo agendas. Este tipo de universidad diseña dispositivos educativos que fomentan la creatividad y el emprendimiento. Brinda a los estudiantes la asistencia técnica necesaria para quienes quieren emprender una empresa y abre sus puertas a modelos positivos que fomentan el emprendimiento.

Autora

Mg. María Fernanda Andrés

Mg. María Fernanda Andrés

Directora de Negocios de ACELERADORA LITORAL.

Directora de Negocios de ACELERADORA LITORAL. Profesora de la Universidad Nacional del Litoral y Universidad Nacional de Rafaela de Argentina. Presidenta del International Council for Small Business, filial Argentina (2018-2019).